sábado, 24 de octubre de 2009

PARA HABLAR DE SEXO





En los tiempos de la más tierna pubertad, hemos
aprendido a manejar ciertos términos, una verdadera
profusión de vocablos que nos permitirían en el
futuro, hablar de ese verdadero regalo de Dios que
es el sexo y las proezas y grandes e inigualables
satisfacciones que toda persona sana y razonablemente
congruente, puede y debe lograr a partir de su
condición de hombre o mujer. De ser humano.

Hay gente a la cual debemos agradecerle el que nos
haya enseñado como expresarnos para hablar de sexo
y que se nos entienda con la suficiente claridad,
estas personas son los amigos y hermanos mayores que
nos enseñaban, si bien en forma jocosa y poco clara,
esas palabras que en un principio nos sonaban
divertidas, y también prohibidas para mencionar en
público o en una reunión familiar o social.
estupefactos, seguramente, como ellos mismos cuando
las escucharon por primera vez.

Ellos y su buena predisposición fueron nuestra más
legítima fuente de sabiduría en cuanto al aprendizaje
de tan especial léxico.

Eran verdaderas clases las que nos dictaban nuestros
amigos mayores y hermanos, eran hasta graficadas con
un dedo en el suelo para mejor interpretación.

Recuerdo que una vez nos reunieron en el baldío y uno
de los amigos de quién aprendíamos, dibujó un símbolo
en el suelo y nos preguntó a los más chicos, si
sabíamos que representaba el dibujo.

Todos lo observamos un rato y luego casi al unísono,
le contestamos: “… ¡el sol!...” y según él, el Sol no
era, lo podía asegurar, aunque sí, era muy parecido
aunque tan distinto como lo es la diferencia entre el Sol
y el órgano sexual femenino.
De a poco fuimos aprendiendo palabras tales como culo,
pito, teta, puto, etc. etc.

Palabras que eran cambiadas según la condición
ético-social de quien las pronunciaba: en lugar de
“culo”, "ano", dicen los intelectuales; en lugar de
“pito”, "pija", dicen los de la plebe ; en lugar de
“teta”, "busto", dicen los prudentes, en lugar de
“puto”, "trolo", dicen los de la calle.
Y así todo, según las sumas, son los resultados.

Sea cual sea la palabra que de este glosario tan
especial se pronuncie, siempre han procurado,
nuestros padres, abuelos, tíos, que las tuviésemos
como “malas palabras”.

Así las veía yo en ese tiempo, después comencé a
distinguirlas solo como vulgares “expresiones”,
inconvenientes de pronunciar
y no como “malas palabras”.

Eran palabras que integraban el contenido
de un exclusivo diccionario, el diccionario que
preferíamos los “mal hablados”. Que no éramos pocos.

Pero, si lo pensamos bien, cada una de las palabras
que escuchamos diariamente y que se utilizan para
hablar del sexo, aparte de lo que nos imaginamos
cuando las pronunciamos (la mismísima belleza
hecho acto fisiológico humano), se me ocurren
palabras como oscuras, negras, opacas.

Si no veamos: que luminosidad tienen palabras tales
como : balano, escroto, vagina, coger, orgasmo, semen,
etc… que encanto tienen?... No suenan mejor como
expresiones sombrías, vergonzantes?.

A nadie se le habrá ocurrido cambiarlas por palabras
coloridas, sonoras, radiantes?…
Palabras hermosas y musicales, como por ejemplo:

“Sinfonía” en lugar de sexo?.
“Saxofón”, en lugar de balano?.
“Alhaja”, en lugar de vagina?.
“Polinización” en lugar de eyaculación?.
“Pimpollos”
, en lugar de escrotos?.
“Cáliz”, en lugar de útero?.
“Presea” en lugar de beso?.
“Flamenco” en lugar de pene?
“Perla”, en lugar de glande?
“Jardín” , en lugar de ano?.
“Pincelado”, en lugar de copulación?...
“Galaxia”, en lugar de concha?...

Etc. Etc.

No es verdad que sería una novedosa y brillante
forma para hablar de sexo?...

Una forma más tierna, más dulce, más rica, más colorida,
más encantadora?.

No sería esa la manera de expresarse más
apropiada, especialmente en el momento de
contarle al cura como fueron nuestros pecados
y no quedar mal mirados por el sacerdote?.

Ejemplo: “… padre… anoche en la sinfonía
estuve pincelando con la mujer de mi vecino…
¿será pecado?”

También sería lo más apropiado para hablarle
a una linda mujer y hacerle conocer nuestras
intenciones sin que ella lo tome a mal y se
enoje?.

Ejemplo: “… María… que linda alhaja que tenés…
¿cuando me dejarás polinizarla?...”

O también para hablar con nuestro médico:

Ejemplo: “… doctor… no sé que me pasa… anoche
estuve con una chica encantadora, preciosa, me
puso una presea en la perla y ahora me duele
el todo saxofón… ¿Qué tendré?...”

No le parece buena esta idea que le propongo
de comenzar a expresarnos de esta manera tan
particular, tan pintoresca y para nada grosera
al hablar de sexo?.

Espero que le parezca apropiado, si es así le
pido que me ayude a difundir la idea, que
trabaje conmigo arduamente para lograr que
todos utilicemos este magnífico vocabulario
que nos elevará culturalmente y hará de nosotros
gente prudente y de conceptos claros.

Si no es así, le pido por favor que no me moleste
si es que no comparte los fundamentos de este
proyecto que le acabo de hacer conocer.

Si piensa que todo esto no es más que una reverenda
pavada, quédese en el molde.Métase en el jardín de
su hermana y déjese de romperme los pimpollos.

Y justo ahora que me pica la perla del flamenco.









"Galaxia"
en lugar de "concha"